El hábito de estudio

Estudiar• En primer lugar, para que adoptes el hábito de estudio conveniente has de ser receptivo a los estímulos que recibes de tus profesores e incluso de tus propios compañeros. ¿Qué quiere decir que has de ser receptivo?

Muy simple: has de poner de tu parte, has de creer que realmente tienes la necesidad de estudiar. La tienes, sin duda, y has de tenerla presente permanentemente. Ejercitarla cuando convenga, pero tenerla presente siempre.

• El hábito de estudio es de alguna manera repetición, pero no es solo repetición. Es mucho más que eso. Las tareas que has de desempeñar cada vez que estudies no han de ser siempre las mismas.

Necesitas diversificar esas tareas hasta que las conviertas en tus propias tareas, tus tareas personalizadas.

• A la hora de conseguir crear ese hábito de estudio debes empezar poco a poco; sobre todo al principio, o cuando consideres que no te encuentras en un momento excelente de forma física o mental, es mejor que lleves a cabo pequeños esfuerzos interrumpidos por descansos que esfuerzos largos, duraderos.

Sería algo así como estudio, descanso, estudio, descanso, repaso, descanso, estudio, descanso…

 

• Además de trabajar de forma intensa, pues cuando te pongas a estudiar has de hacer solo eso, estudiar (no puedes estar ante una pantalla viendo una película, claro está), y de hacerlo de forma repetida, o sea, una y otra vez, con descansos, pero una y otra vez; además, como te decimos, has de estudiar en un entorno reconocido y reconocible: adaptado al objetivo perseguido, que no es otro que aprender por medio del estudio.

Comodidad, ante todo, y orden. Tú has de estar cómodo y tus materiales de estudio, ordenados.

• Muy importante, esencial, es que cuando te enfrentes al estudio tengas claro qué pretendes y cómo vas a lograrlo. Has de saber qué conocimientos o aprendizajes has de adquirir por medio del estudio y cómo los vas a alcanzar. Cuáles y cómo.

 

Vamos, que si lo que has de aprender son, por ejemplo, los diversos tipos de empresa que existen o los diferentes contratos, has de centrarte en aprender exactamente eso, discernir primero qué es lo que necesitas saber y qué es lo que necesitas saber hacer, y, sobre todo, tener la certeza de con qué vas a alcanzar esos conocimientos o procedimientos.

Si te vas a poner a estudiar los diferentes tipos de empresa que hay, pues bien, solo tienes que decidir qué materiales son los que vas a emplear.

Supongamos que has optado por usar los apuntes de clase, el libro y unos sitios web que te ha recomendado el profesor. Pues eso es lo que has de tener a tu alcance en el momento de estudio: los apuntes, el libro y el ordenador conectado a Internet. Lo demás no es imprescindible.

 

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